Almogávares en Grecia (1ª parte)

Aragonés en Grecia, hastiado de la corrupción del sistema pero también de la indolencia del mundo desarrollado. Colmaban ya mi paciencia las declaraciones de un político español hace unos días, subrayando que “No se puede comparar España con Grecia. Aquí somos serios”. El caso es que entre tanto Juego de tronos, donde los políticos venden los gobiernos al mejor postor, las fuerzas policiales ya no se sabe a quién defienden, y el ciudadano, sumido en una mezcla de indignación, resignación, temor,  rabia o impotencia, o todos a la vez, opta por el individualismo y el “sálvese quien pueda”, recordaba aquel “¡Dispierta Fierro!”, grito de guerra de las compañías almogávares, en un intento desesperado de mi subconsciente por gritar “¡Despierta pueblo!”.

Al menos, la de los almogávares es una buena historia digna de contar.

Los almogávares fueron unas tropas de choque de la Corona de Aragón. En sus inicios, a mediados del siglo XII, los almogávares provenían principalmente de la zona del sistema ibérico turolense y los valles pirenaicos. Eran pastores que, imposibilitados de utilizar los pastos de los valles ocupados por los árabes, realizaban veloces incursiones en territorio enemigo para saquear y no morir de hambre. Con el paso del tiempo, estos montañeses se especializaron en el arte de la guerra, olvidando su pasado ganadero.

Un testimonio de Jerónimo Zurita en sus Anales de Aragón sitúa a los almogávares en época de Alfonso I de Aragón reforzando hacia 1105-1110 la fortaleza de El Castellar con vistas a la conquista de Zaragoza: “De allí fue discurriendo más adelante y tomó el lugar de Tahuste junto a las riberas de Ebro; el cual se ganó por la valentía y grande esfuerzo de don Bachalla. Y poco después comenzó a poner gente plática en la guerra y muy ejercitada en ella, que llamaban almogávares, en el Castellar para que estuviesen en frontera contra los moros de Zaragoza”.

Con el avance de los cristianos al sur, los primeros almogávares participaron en las conquistas de Valencia, Mallorca o Sicilia entre otros, pasando a servir de forma permanente a los monarcas aragoneses.

"Los almogávares", lienzo de Fortuny. 1856

Los almogávares, tal como describiera Bernant Desclot en su crónica “Libro del Rey Pedro de Aragón y de sus antecesores pasados”, eran gentes que vivían para el arte de la guerra. No vivían en ciudades, sino en las montañas y los bosques. Penetraban en territorio enemigo saqueando y matando con crueldad sin dejar enemigo. Soportaban condiciones durísimas, durmiendo incluso en el suelo, padeciendo grandes miserias y sufriendo jornadas sin más alimento que lo que pudieran traer consigo en la panetera del cinto. Fuera invierno o verano, su vestimenta se reducía a una camisa corta, ropillas de pieles y unas calzas y antiparas de cuero y abarcas en los pies. No había imposible para estos  guerreros de cuerpos endurecidos bajo el sol más riguroso y el rigor de la escarcha.

Su estrategia en la guerra se basaba en causar temor y espanto en el enemigo. Feroces y rápidos, iban armados tan sólo con una lanza corta arrojadiza, varios dardos y un coltell (mezcla de puñal y cuchillo carnicero). Gustaban de combatir a pie en y orden abierto, ya fuera contra ejércitos de a pie o caballería. Su aspecto fiero se veía acrecentado a costa de golpear las armas contra las piedas hasta ser envueltos en una nube de chispas, al tiempo que gritaban “Aragón, Aragón” y el legendario grito de guerra “Dispierta Fierro”, momento en que entraban en combate bajo la señera cuatribarrada de la corona aragonesa.

Cortel

Vestimenta y armas de los almogávares

El caso es que tras combatir en la Reconquista y en el sur de la península Itálica, los almogávares se lanzaron a Oriente, cuando los griegos, impotentes para contener la amenaza de los turcos contra el imperio bizantino, pidieron el auxilio de la corona de Aragón, quien envió sus temibles Compañías Catalanas, integradas por aragoneses, catalanes y sicilianos.

El desembarco de los almogávares en Constantinopla supuso no solo la expulsión de los turcos de tierras bizantinas, sino también la invasión de Grecia, donde se asentaron los aragoneses durante varias generaciones.

Dispierta Ferro. @BlackWolfStudio

Continuará…

Que es gente que nació para la guerra
Dispuesta contra el miedo y la fatiga
Gente que más en su teson se aferra
Cuanto es más arduoso el trance que la obliga
Pues ni la misma muerte les aterra
Teniendola en la lucha por amiga
Que a verla sin cesar acostumbrados
La afrontan sin temores…

Estracto del poema “Los Almogávares”.  J. Justo Uguet