Mis razones para apoyar el 14-N

Sí. Es una huelga política

Por supuesto que es una huelga general política. Una jornada de protesta contra la política del gobierno, que no sólo es injusta sino también ineficaz. Una política de recortes, tan desmesurada y obscena como la búsqueda de enriquecimiento y crecimiento económico ilimitado en épocas de prosperidad, y que como estamos viviendo, resultó una farsa. Una política de “recortar por recortar sin saber dónde nos va a llevar” impuesta desde afuera por la banca, las financieras y las grandes empresas, sin importar las necesidades de nuestro país, sin importar la gente.

Sí, es una huelga política, o lo que es lo mismo, un fracaso del gobierno por su nefasta gestión. Y aunque a la señora –por decir algo- Aguirre no le guste, la huelga es un derecho, las urnas tan sólo son una meridiana claridad del alto grado de manipulación electoral y tener políticos de mierda destrozando una nación no es obligación.

 

STOP Desahucios

Aún al comienzo de la crisis, notables representantes de los dos principales circos, digo partidos, PP y PSOE, animaban a comprar pisos a mansalva y a consumir para mantener el crecimiento, tan atocinados en sí mismos que  ni siquiera con la crisis encima quisieron verla, negándola una y otra vez como San Pedro.

Y mientras las propuestas de algunos partidos de izquierdas para proteger al ciudadano y vigilar a la banca eran rechazadas una tras otra, la crisis traía más paro, quebraba miles de pequeñas empresas y el drama social se agravaba.

Hoy, PP y PSOE se hostian por salir en los medios anunciando una ley de desahucios que no llega ni a tiempo (una media de 517 desahucios diarios en España) ni en formas. ¿Nos toman por tontos?

No soy un ciudadano ejemplar

Durante el último año he vivido en Grecia, donde conocí en primera persona el día a día de griegos sin futuro; de niños que desfallecen en la escuela por no tener ni siquiera para un desayuno; inmigrantes que cruzan la frontera con Turquía para sobrevivir y son hacinados en condiciones infrahumanas; experimentados y contrastados profesionales que deben soportar recortes salariales del 40% (y en aumento) cortando las alas a cualquier esperanza para sus familias; depresión y tristeza en cada esquina; radicalización de las ideologías y fractura social, caldo de cultivo de violencia desatada; suicidios, etc.

No estoy dispuesto a ver mi pueblo en la misma situación. No pienso bajarme los pantalones y ver mis derechos marchar. No soy un buen ciudadano español para Rajoy, que nos quiere en casica y en silencio sufriendo su insensatez. Pues que venga Wert a españolizarme. Yo voy a la huelga.

Para Rajoy, la Ley de dependencia no es viable

Cuando más se necesita el apoyo de instituciones, más se está acelerando el deterioro de los sistemas de protección social más básicos echando por tierra los avances conseguidos en los últimos decenios.

En 2012 la mitad de la población aragonesa (49,9%) tiene problemas para llegar a fin de mes.Los recortes sin sentido están ampliando la fractura social que hace que un grupo de privilegiados aumente su poder, mientras que la inmensa sociedad vemos reducidas nuestras expectativas de futuro y nuestra calidad de vida.

La doctrina del miedo no va conmigo

Frente a los que dicen que las huelgas no sirven para nada, quede como ejemplo los desahucios parados por ciudadanos organizados, dejando en evidencia a los políticos, la única pieza del sistema gobierno-ciudadanía que no sirve para nada.

Queda pendiente la reincorporación ciudadana en la toma de decisiones y participación activa en la construcción de una sociedad más justa y solidaria. El 14-N es un momento perfecto para tomar conciencia, reconectar con la gente y nuestro entorno, resucitar la empatía por nuestros semejantes, reflexionar y actuar.

Se me ocurren muchos más motivos para participar en el 14-N:

Paro insostenible, niveles elevados de pobreza, impuestos al alza, recortes sociales brutales, deuda ilegítima, empresas y bancos  se enriquecen a nuestra costa, desapego social, abandono de la lucha por los derechos humanos y la cooperación al desarrollo,  previsiones económicas catastróficas para España desde Europa, ministros que se encomiendan a la virgen para salir de la crisis, cambio climático, mercantilización de los recursos naturales del planeta, desigualdad social… o simplemente porque no quiero que unos cabrones sin escrúpulos controlen mi vida y mi destino.

 

YO PARO. YO VOY A LA HUELGA. 14-N

 

 

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Las cifras de la estafa

* Texto extraído del blog de economía política y pensamiento colectivo “COLECTIVO NOVECENTO”

Más info: http://colectivonovecento.wordpress.com/

LAS CIFRAS DE LA ESTAFA

por Ricardo Molero Simarro

El retraso en la aprobación de las medidas para constituir la denominada “unión bancaria” dentro de la UE va a hacer que se confirme lo que era un secreto a voces: el rescate a la banca privada (o privatizada) española va a ser definitivamente incorporado al montante de la deuda pública. Este va a ser el penúltimo paso del proceso de socialización de pérdidas privadas que estamos viviendo desde que comenzó la crisis. Una crisis que, como ya es evidente para una mayoría de la población, no es una crisis, sino una auténtica estafa. El montante al que está llegando dicha socialización es ciertamente difícil de calcular, pero es posible obtener una cifra aproximada con simplemente resumir las principales operaciones de rescate bancario que se han llevado y se siguen llevando a cabo.

Tenemos que empezar por recordar que, a pesar de la falsa retórica del “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, como explica Eduardo Garzón, la deuda pública aún no supone más que un 20% del total de la deuda de la economía española. Hay que tener en cuenta, además, que esta cifra es de finales del año pasado, una vez que según los datos de la Comisión Europea la deuda estatal se ha prácticamente doblado desde su nivel anterior a la crisis, pasando de suponer un 36,3% en 2007 (uno de los niveles más bajos de toda la UE) a un 68,5% en ese año 2011 (una cifra que aún sigue siendo más baja que las de Alemania o Francia y, por supuesto, Grecia, Italia, Irlanda o Portugal). Es decir, que contrariamente a la extendida idea de que el problema de la deuda proviene del despilfarro del sector público y por ello la disminución de su tamaño y el recorte de los servicios que presta sería la solución a la crisis, en realidad, dicha deuda tiene una clara naturaleza privada.

No en vano, del montante total del endeudamiento de la economía española, el cual supera el 300% del PIB, un 80% lo constituye la deuda de bancos, empresas y familias. La deuda de estas últimas sólo representa un 25%, mientras que la de bancos y empresas supone un 75%. Y dentro de la deuda de las segundas, un 95% es deuda de las grandes empresas. Más aún, como también detalla Eduardo Garzón, el 40% de las familias de menor renta, dedican casi un 75% de la deuda que han contraído a la financiación de la hipoteca sobre su primera vivienda, algo cuya ostentación es un derecho social básico garantizado por la Constitución. Es decir, que contrariamente a la también extendida idea de que toda la población habría participado en la bacanal de la burbuja inmobiliaria y, por ello, tendría ahora que pagar la factura de la crisis, en realidad quienes habrían hecho negocio con la especulación inmobiliaria serían únicamente quienes tenían capacidad para ello: las familias de mayor poder adquisitivo, las constructoras, las promotoras y los propios bancos.

A pesar de que en su momento los beneficios del crecimiento económico generado con la burbuja quedaron en manos de muy pocos, desde 2008 las pérdidas de la crisis financiera que aquélla provocó no han dejando de canalizarse hacia las cuentas públicas. Según los datos de la misma Comisión Europea, el montante de ayudas estatales dadas a la banca entre 2008 y 2010, es decir, antes incluso de que el famoso rescate se pusiese en el horizonte, podría llegar a ascender a un 8,4% del PIB. Como explica Bibiana Medialdea, dicha cantidad, transferida al sector bancario en buena medida a través del FROB, se habría repartido en 10.800 millones de ayudas para recapitalizar los bancos, 55.830 de avales y garantías que se les habría dado para endeudarse con terceros y 22.180 millones en facilidades de financiación e inyecciones de liquidez. Estos importes, que pasaron a contabilizarse como deuda pública, explican, junto con la merma de ingresos fiscales generada por la crisis, que el monto de aquélla esté llegando al equivalente al 80% del PIB este año 2012, después de haberse incrementando el gasto en pago de los intereses que genera en un 80% entre 2007 y 2012.

Sin embargo, aunque esto supone una carga ilegítima para el Estado, esos fondos públicos dedicados a la ayuda del sector bancario no tendrían que haber supuesto tal incremento en los intereses. Si en vez de proveer de crédito público subvencionado a la banca privada, el Banco Central Europeo (BCE) se hubiese dedicado a financiar directamente a los Estados el precio de su financiación hubiese sido mucho menor. El problema último es que mientras desde el inicio de la crisis ha puesto a disposición de la banca privada europea una facilidad de crédito a un tipo de interés de entre el 1% y el 1,5%, el BCE tiene prohibido por sus estatutos prestar a los Estados. Lejos de canalizar este crédito hacia empresas o familias, dicha banca lo ha dedicado a la especulación con la deuda pública de países como España, obteniendo rentabilidades de más del 5% (diferencia entre esos tipos a los que le ha prestado el BCE y aquellos a los que el Estado español se ha visto obligado a colocar sus títulos de deuda). Para hacernos una idea de la magnitud de este mecanismo, según los datos del mismo Banco de España (BdE), el montante neto que la banca privada española había obtenido a través de él llegó a alcanzar el pasado mes de agosto la cifra de los 388.000 millones de euros.

Pero ni siquiera con este mecanismo, que ha contribuido decisivamente a multiplicar el montante de intereses pagados por el Estado, ha sido suficiente para sanear la banca. Según los cálculos realizados por la consultora privada Oliver Wyman, las entidades bancarias españolas aún necesitarían unos 55.000 millones de euros de inyección directa de capital por parte del sector público. Esta cifra es la que va a ser financiada con el dinero procedente del mecanismo de rescate de la UE. La cantidad que el Estado tomaría para el rescate de la banca privada incorporándola, como contábamos al principio, al total de la deuda pública, sería de 40.000 millones de un total de 100.000 millones de euros de los que estaría provista la línea de crédito abierta por la UE.

Sin embargo, tampoco estos fondos serían suficientes, ya que después de poner en marcha el rescate aún quedaría la guinda del pastel: la “limpieza” de los denominados “activos tóxicos” (principalmente derivados del mercado inmobiliario) presentes en los balances de la banca, los cuales, según los cálculos del BdE, superarían los 180.000 millones de Euros. De ellos, está previsto que el denominado “banco malo” que se dispone a crear el Gobierno adquiera unos 90.000 millones, cuya financiación, tal y como explica Antonio Sanabria, provendrá en buena medida de transferencias del FROB o estará garantizada por el Estado.

En total, todo ello supone que la ayuda pública dada a la banca privada desde 2008 ascendería a 218.000 millones de euros, equivalente aproximadamente al 20% del PIB de la economía española y a un tercio de la deuda pública en 2011. De ellos, al menos 73.000 millones serían ayuda directa. A estas cantidades habría que sumar los casi 400.000 millones provenientes de la facilidad de préstamo del BCE. Es todo ello lo que explica que, tal y como afirmé en un artículo anterior, en los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año se hayan tenido que recortar 40.000 millones de gastos en servicios como la sanidad, la educación, la investigación y desarrollo, o la dependencia, como contrapartida a los, al menos, 38.000 millones de euros que va a suponer el pago de intereses de la deuda.

Según reza el lema de la Plataforma por una Auditoria Ciudadana de la Deuda, ésta es una deuda que no debemos y que, por lo tanto, no tendríamos que pagar. Lo primero porque es completamente injusto que sea asumida por toda la población cuando los que la han generado son, como hemos visto arriba, únicamente un grupo de privilegiados. Lo segundo, porque como apunta Miguel Montanyà, los rescates no funcionan. Y por último, porque las medidas para tratar de que lo haga nos están empujando, al igual que está pasando en Grecia, Irlanda o Portugal, hacia una auténtica dislocación económica y social. No en vano, la economía española se ha situado a la cola del crecimiento mundial, sólo por delante de Grecia, y las cifras de desigualdad pobreza no se están sino disparando. Por ello, porque no debemos, y, sobre todo, porque no debemos pagar, esta semana toca volver a movilizarse. No hay otra manera de parar esta estafa.

Otro ritmo es posible

La naturaleza es magia. Detrás de cada paisaje se esconde algo más que no todos sabemos descifrar, más allá de lo que nuestros ojos alcanzan a ver. Si para la mayoría un bosque sólo encierra rodales de árboles habitados por animales, o un desierto tan sólo es arena moldeada por los caprichos del viento, para algunos esconden historias, fábulas y leyendas dignas de ser contadas.

Música y naturaleza

Me pregunto cuántos de ustedes saben qué aspecto tiene el fugaz y eléctrico martín pescador volando sobre el agua, cómo es el canto de las aves nocturnas en el misterio y solemnidad de las umbrías vegetales, o si han tenido la fortuna de vivir en plena naturaleza, el mejor escenario donde disfrutar de los  inextinguibles compases de la más bella sinfonía que su asombrosa orquesta pueda ofrecer al oído humano.

La naturaleza es magia, y no pocos compositores, inspirados por ella, volcaron su pasión y dedicación en describir la naturaleza a través de la música. El gorjeo de los pájaros, el zumbar de las abejas, el rumor del mar, el quejido del viento, los misterios y murmullos del bosque, el olor a tierra mojada, el amanecer, el atardecer, las tormentas de verano, el frío invernal, la eclosión de vida en primavera… son sensaciones y sonidos que han sido fuente de inspiración y plasmados en innumerables partituras. ¿Quién no recuerda imágenes del lobo ibérico o el águila imperial al escuchar la popular sintonía de la serie televisiva El Hombre y la Tierra creada por el compositor aragonés Antón García Abril? ¿Quién no conoce Las cuatro estaciones de Vivaldi?

Desgraciadamente, la sociedad actual – y más ahora víctima de una crisis que lo invade todo- no entiende de tiempo para la vida. Contaminamos el aire  que respiramos y el agua que bebemos, los bosques son reemplazados por cemento y ladrillo. Vivimos acelerados e incapaces de digerir los cambios sociales, ecológicos y tecnológicos producidos en los últimos decenios. Ante este escenario, donde el progreso se mide por el Producto Interior Bruto (PIB), la música, como la conservación de la naturaleza, son vistos por muchos como un lujo, una excentricidad de unos pocos iluminados.

WWF Greece / monitoreo rapaces diurnas

¿Puede la música  mejorar la vida? ¿Pueden los músicos transformar el mundo?

La naturaleza supone una partitura de infinita sabiduría, y su música, la fuente de inspiración que nos alimenta física y espiritualmente. Quizá la música en sí misma no incremente el PIB, pero éste tampoco representa el bienestar y riqueza de la población de un país. ¿No sería más correcto sustituir el PIB por el FIB (Felicidad Interior Bruta)?

Es importante que aquellos que defendemos valores como la cultura y la educación a través de la música, o como la conservación y el respeto por la naturaleza, nos percibamos como impulsores de propuestas serias, capaces de crear un impacto positivo en la sociedad, empezando por la gente que nos rodea, de manera que mejore de forma significativa lo presente.

Otro ritmo es posible, acompañado de esperanza e ilusión para afrontar las incertidumbres presentes como una gran oportunidad de reinventarnos y hacer posible lo que hasta ahora nos han hecho creer que era solo una ilusión. Y lo mejor de todo: tenemos la música de nuestro lado.

Música y naturaleza

Belo Monte: represas y represalias

A pesar de las numerosas demandas contra Belo Monte aún existentes, las obras e intervenciones en el río Xingú, relacionadas con la construcción de la que se será la tercera presa hidroeléctrica del mundo, siguen su curso.

Como ya relatara en la anterior entrada ¡Stop Belo Monte!, la construcción de la presa provocará la destrucción de la selva y del río Xingú, hogar de distintos pueblos indígenas, como los kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis o parakanãs.

Greenpeace ha sido la primera organización en publicar instantáneas aéreas de los trabajos del proyecto hidroeléctrico brasileño, desde los comienzos de las obras el pasado enero.

@Greenpeace

@Greenpeace

Si la destrucción de las selvas no logra acabar con las comunidades indígenas, la afluencia de inmigrantes a la zona durante la construcción de la presa puede significar el contagio de enfermedades a estos indígenas, poniendo en riesgo sus vidas. Cuando no la violencia. Por el momento, ya se han sucedido graves episodios de represiones policiales contra huelguistas, empleados de la Planta Hidroeléctrica de Belo Monte, que exigen mejoras en la calidad del agua y la comida, transporte decente, formación para empleados o seguros de salud.

Enlaces de interés:

Survival por los pueblos indígenas

Otramerica otra América es posible

Mi fiesta nacional griega (en comisaría)

Con la irrupción de la crisis sistémica actual ya estamos viendo y viviendo la tragedia de varios países al borde de la bancarrota, ausencia de voluntad política y relanzamientos ficticios del cada cual para sí.  En un contexto de aumento del paro masivo, los recortes sustanciales en materia social y los continuos ataques a los derechos fundamentales parecen ser la única medida adoptada por los gobiernos de la UE, quienes se limitan a poner cada vez más dinero público al servicio de banqueros y especuladores.

Grecia es uno de los países que con mayor crueldad está sufriendo los efectos de nuestro sistema neoliberal. Grecia es también el país donde actualmente vivo, y el lugar donde dos amigas y yo mismo fuimos arrestados cuando nos disponíamos a pasar el domingo en la ciudad de Alejandrópolis. Para que entendáis la gravedad del asunto, debo primero poneros en antecedentes de lo que aquí está aconteciendo:

No sólo se trata de que en Grecia los salarios  del sector público se hayan reducido entre el 40 y el 70% (algo menos en el sector privado), que uno de cada dos jóvenes esté desempleado y el paro sobrepase el 25%, o que el nuevo asalariado cobre únicamente 417 euros o los nuevos pensionistas 320 euros. La clase media de este país está prácticamente arruinada, la desnutrición hace estragos entre los niños de primaria y el hambre asoma incluso en barrios de grandes ciudades.

Alejandrópolis es la capital de Tracia, en la región de Evros. Nada tiene que ver este rinconcito del mediterráneo con las archiconocidas ciudades griegas de Salónica o Atenas, o las turísticas islas de Corfú, Mykonos o Creta. Evros es una región eminentemente rural, poco industrializada, de corte muy conservador y el límite político fronterizo con Turquía, de lo que deriva la extrema militarización de esta región.

El pasado día 25, dos amigas de nacionalidad alemana y española y yo mismo decidimos dejar el pueblecito en el que vivimos, en el corazón del Parque Nacional Dadia-Lefkimi-Soufli, donde trabajamos dentro del marco del Servicio Europeo de Voluntariado para una organización ambiental internacional, para pasar el día en la ciudad. Grecia celebraba su fiesta nacional, evento anual que conmemora el alzamiento de 1821 en que se libraron del yugo turco, y en el que militares y niños (menuda mezcla, churras con merinas) desfilan por las calles de las principales ciudades de Grecia.

Eran aproximadamente las once  de la mañana cuando nos encontramos con otro amigo que vive en la ciudad, en la cafetería cercana a su librería. Un café después, apenas tuvimos que andar unos metros hasta la avenida principal donde la celebración del día nacional iba a tener lugar. Lo primero que me sorprendió fue la gran cantidad de policía desplegada por las calles adyacentes a la avenida principal. Y en número casi mayor a la policía uniformada, policías de incógnito – se les reconoce a leguas- por todas partes.

Y hasta aquí puedo leer. Todavía faltaría media hora para el comienzo del desfile, cuando un policía nos pidió los documentos de identidad y se largó con ellos sin mediar palabra. Más policías disfrazados de calle llegaron hasta nosotros para arrancarnos de entre la multitud en las aceras y ponernos en el medio de la avenida principal. Ignorante de mí, aún pensaba que aquello era un control rutinario, cuando escuché los gritos de mi compañero forcejeando con varios policías que intentaban llevárselo por la fuerza. No daba crédito a lo que estaba sucediendo, cuando un policía me agarró por el abrazo y me dijo que moviera en dirección a una furgoneta de la policía. Pensé: “¿Me están arrestando? ¿Realmente está sucediendo esto?”. En ese mismo instante, presa del pánico y los nervios, comenzé a gritar que por qué, que era un turista y  voluntario europeo y rechacé la sugerente invitación del policía. Recuerdo de aquel momento cómo varias personas de entre 50 o 60 años de edad que aguardaban al comienzo del desfile saltaron al asfalto encarando a la policía, tratando de evitar nuestra detención, mientras varias decenas de policías se colocaban los cascos y empuñaban los escudos para… para qué, ¿para contener a 3 jóvenes turistas europeos? En aquel momento, varios policías me agarraron y me forzaron a entrar en la furgoneta policial. Mis compañeras, en un estado de incredulidad y estupefacción total, también fueron conducidas a dependencias policiales.

La doctrina del shock continuó en comisaría. Nadie nos explicó porqué fuimos arrestados. Durante el registro – ¡dos horas después de habernos detenido!- pasé de sospechoso de intentar atentar contra el gobierno, a convertirme en supuesto traficante de drogas por llevar mis pastillas de la alergia, e inmediatamente espía internacional por el billete de autobús que delataba mi visita a la ciudad turca de Estambul. Lo absurdo de la situación fue total cuando uno de “los hombres de Paco”, el matón, el poli malo, se quitó la corbata, remangó las mangas de su camisa y se sentó en frente de nosotros mirándonos fijamente a los ojos, en un intento de acojonar al personal. Cuarenta metros cuadrados de salas llenas de clichés y estereotipos, donde también se encontraban el poli bueno (su gesto facial parecía reconocer la estupidez de habernos detenido), la inspectora gruñona que siempre se levanta con el pie izquierdo gritándonos en griego, como si así pudiéramos entenderla, o el poli tontorrón que hacía bromitas sobre fútbol, como si el Madrid o el Barcelona me fueran a hacer olvidar que de un plumazo barrieron mis derechos.

La noticia de nuestro arresto corrió como la pólvora, y mientras pasamos las horas retenidos en comisaría, pudimos escuchar los gritos de decenas de personas que se agolpaban en las inmediaciones en protesta por nuestra detención.

En mi opinión el arresto no estuvo exento de irregularidades: intentaron interrogarnos de manera extra-oficial, sugiriendo de forma poco cortés que firmáramos un papel en el que éramos acusados de llevar con nosotros objetos peligrosos que lanzar a los políticos – en mi caso una cámara de fotos y un botellín de agua, desafortunadamente mi compañero portaba consigo un arma de destrucción masiva: una naranja- y querer reventar la manifestación, mintiéndonos sobre el contenido de dicho documento para que firmáramos. Por supuesto, nos negamos a declarar y firmar dicho documento – del cual no entendíamos ni una sola palabra- sin la presencia de un traductor oficial y un abogado, un derecho de todo acusado que pareció irritar a alguno de los policías presentes en la sala, que comenzó a maldecir a los dioses griegos.

Finalmente apareció “Paco”, el jefe de la comisaría, con la amiga de la prima del hermano de uno de los policías, una joven que pasó su año universitario de Erasmus en España, para hacer las veces de traductora. Nuevamente, “Paco” nos instó a firmar un papel en el que declarábamos que éramos parte de un movimiento que pretendía ¡manifestarse! en contra del gobierno. Tampoco era el caso, aunque ¿ahora también está prohibido manifestarse? ¿Cuál será el siguiente paso, el estado de emergencia permanente? ¿Estamos volviendo a la Edad Media? Nuevamente nos negamos a firmar ningún papel, tras lo cual preguntamos insistentemente por qué nos habían detenido, e insistimos en declarar ante un traductor y un abogado de oficio. Minutos después estábamos en la calle, libres de cargos. Curiosamente, el desfile ya había terminado.

Los medios de comunicación locales describieron el asunto como arrestos preventivos para evitar sucesos mayores, sin profundizar en el asunto ni explicar quiénes fueron los detenidos.

El desfile se celebró ante la atenta vigilancia de cientos de policías venidos de toda la región de Evros. Según leí en los medios, los padres aplaudían al paso de sus niños desfilando entre militares, mientras miles de ciudadanos proferían gritos en contra del gobierno griego, el FMI y la UE. También hubo manifestantes armados con pancartas. Ninguno de ellos fue detenido.

@alexpolisonline

Del shock y la conmoción a la que mercados y gobiernos nos someten, surgen miedos inaprensibles para la mayor parte de la la gente y sectores de la sociedad. El sistema actual que nos domina no quiere ciudadanos implicados ni actores capaces de reaccionar ni de movilizarse ante la injusticia; sólo quiere espectadores impasibles, gregarizados y obedientes. Mi detención, “arresto preventivo para evitar males mayores” como así lo llamaron, es una declaración total de intenciones de aquellos que nos gobiernan.

Algunos me dirán que la próxima vez mejor será que me quede en casa; otros que fue un suceso desafortunado, que estaba en el lugar inadecuado en el momento incorrecto. Yo creo lo contrario. La lucha por nuestros derechos y por un mundo más justo y solidario está en la calle. Quedarse sentado en el sofá de casa, criticando y diagnosticando los males de la sociedad, embebidos en el placebo del fútbol y demás basura televisiva, aferrándonos al individualismo y a nuestro nivel de vida sin pensar en los demás, no hace sino fortalecer ese miedo que nos hunde en la agonía. Esta vez me tocó a mí, un turista en Alejandrópolis, potencialmente peligroso, quizá por tener el pelo largo y llevar consigo una mochila. ¿Y si tú eres el siguiente? Todavía reside en mí un sentimiento de frustración, impotencia y soledad como nunca antes había experimentado. Me sentiría mejor si la organización para la que trabajo hubiera expresado un poco más de afecto, temerosos y más preocupados por posibles represalias policiales.

Esta es la historia de mi particular fiesta nacional griega. Esta es la historia del día que despertó mi conciencia.

PD: Como bien apuntara un viejo amigo mío: “Normal que te hayan pillado. Ellos no saben si tienes visión laser o escupes fuego o cualquier cosa por el estilo. Y esta claro que ante una duda semejante un tío mirando es un peligro en potencia. Menos mal que no gobiernan los Mercados, que sino…”

Crisis, capitalismo, globalización.

La globalización como único camino para acabar con la pobreza. Ese fue el centro de debate del Foro Económico de Nueva York en 2002. Por aquella misma fecha, también se debatía sobre globalización en el Foro Social de Porto Alegre, pero con un cariz bien distinto. Así, mientras para los asistentes al foro en el centro financiero y de poder del Norte, la globalización era consecuencia necesaria del actual progreso técnico, para el Foro del Sur la globalización era no sólo peligrosa, sino incluso negativa, incrementando de forma alarmante e inaceptable las desigualdades Norte/Sur así como las diferencias entre ricos y pobres dentro de cada país.

Algunos datos estremecedores

–          Según el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), 4600 millones de personas viven en países llamados “países en desarrollo”; 2.400 millones no tienen acceso a servicios sanitarios; 2.500 millones  no tienen luz eléctrica; 1500 millones carecen de agua potable.

–          El 20% de la población consume dos terceras partes de la comida del mundo, el 45% de toda la carne y el pescado, el 84% del papel y el 58% de la energía.

–          Un niño nacido en una buena zona de Nueva York, París o Londres consumirá como promedio en su vida 50 veces más que otro nacido en un país en desarrollo.

–          La mitad de la población mundial vive con dos dólares al día, y la mitad de la mitad, con uno.

–          Según el Informe sobre Desarrollo elaborado por la ONU en1998, a los países industrializados, con el 15% de la población mundial, les corresonde el 76% del consumo mundial, al tiempo que la brecha de diferencias entre los que más tienen y los que menos es cada vez mayor.

–          En 1996, la ONU revelaba que sólo 358 personas concentraban tanta riqueza como el 45% de la población mundial, acelerándose la concentración de riqueza en la cúspide en las dos últimas décadas; sirva como ejemplo que en 1998, el patrimonio neto de las tres personas más ricas del mundo excedía al PIB combinado de los 48 países menos desarrollados, en los que vivían 600 millones de personas (PNUD, 1999).

–          Como señala la OMS (Organización Mundial para la Salud), un tercio de la humanidad carece de acceso a fármacos; diecisiete millones de personas mueren al año por no poder comprar fármacos que son corrientes en los países desarrollados (más de 45.000 muertos cada día).

–          El 20% más rico de la población mundial gana 74 veces lo que el 20% más pobre (la diferencia era de 30 a 1 en 1960). (Ortega, 2000: )

Si todo lo anterior es grave, más grave aún si cabe son las tendencias, pues lejos de avanzar hacia los objetivos propuestos en la Cumbre del Milenio para el año 2015 (reducir mortalidad infantil a dos tercios, reducir a la mitad la población sin acceso a agua potabe, reducir la pobreza a la mitad…) la situación en muchos países – los cuales albergan más del 60% de la población mundial- está empeorando.

Como se ve, la palabra globalización es una absoluta mentira. Es la imposición ideológica, política y económica de las grandes multinacionales, haciendo que volvamos a la ley del miedo y del sometimiento: la ley del mercado. La globalización es un proyecto ideológico que pretende desarmar a los países que van a verse sometidos, prolongadamente, a la subordinación. Así, el capitalismo encuentra en la globalización una coartada perfecta, donde el capital encuentra cada vez menos restricciones de movimiento, lanzando continuas ofensivas para alargar nuestra agonías, empujando a la población a situación de sobrevivencia en condiciones de dominación.

Como ya señalara Pierre Bourdieu, la esencia del neoliberalismo es un programa de destrucción de las estructuras colectivas cuando éstas pueden convertirse en un obstáculo para el avance de la lógica del mercado puro. La lógica neoliberal pretende “construir un orden social cuya única ley sería la búsqueda del interés egoísta y la pasión individual por el beneficio (Bourdieu, 1998).

Hoy, la más brutal e inhumana insolidaridad nos gobierna. En Europa, Grecia es la cara más visible de un problema que nos afecta a todos: el progresivo desmantelamiento de la democracia y los estados por parte de los agentes de la globalización financiera. España, firme en su cadena de despropósitos, le sigue los pasos. Y aún podemos sentirnos afortunados. Como mostraba en los datos anteriores, la globalización, el capitalismo y los mercados se cebaron primero con los más débiles, con los países del Sur, con el mundo subdesarrollado. Por supuesto, con la connivencia de los gobiernos de los países ricos e industrializados. Y tristemente, con la indiferencia de sus ciudadanos.

 

“…En ocasiones, se llega incluso a provocar o explotar desestabilizaciones y hasta crisis monetarias con auténticos ataques especulativos, que los gobiernos afectados no pueden atajar por la superioridad de recursos de los atacantes y porque los poderes políticos, como ya se ha dicho, han venido abdicando cada vez más su capacidad de legislar contra tales operaciones”.

(Sampedro, 2002)

 Fuentes

PNUD (1998): Cambiar las pautas actuales de consumo: Para el desarrollo humano del futuro.

PNUD (1999): Human Development Report, 1999. Nueva York.

ONU (1997): Informe de la situación social en el mundo: Nueva York.

Bordieu, P. (1998): L’essence du néoliberalisme, Le Monde Diplomatique, París.

Sampedro, J.L. (2002): El mercado y la globalización. Barcelona: Destino.

Ovejero, A. (2009): Pobreza, Subdesarrollo y Globalización. Curso “Cooperación Internacional”. MPDL-Aragón.

Desde Grecia: lo estamos pasando pipa

Grecia es un corredor de júbilo desenfrenado y alegría estos días. Tanto, que el pasado domingo, el pueblo griego decidió adelantar la celebración de los Carnavales y echarse a la calle. Así, fuimos testigos de cómo más de 100.000 personas participaban en un pasacalles festivo por el centro de Atenas -secundado por miles de personas en otras grandes ciudades como Tesalónica– hasta la plaza Síntagma (“Plaza de la Constitución” en griego). Esperando a la multitud había una orquesta para amenizar el cotarro, pero se debieron de pasar con la máquina de humo en el escenario, así que la policía, muy amablemente, tuvo que desalojar de manera pacífica a los peñistas lanzando gas de la risa. De la risa fueron los fuegos artificiales. Los he visto mejor en mi pueblo. Éstos no describían formas en el cielo con multitud de colores; sólo quemaban edificios. A la fiesta también se sumaron funámbulos y acróbatas, payasos… Me pareció ver a Fofito y Miliki merodeando por los alrededores. Aunque fuentes cercanas me confirmaron que no, que estaban dentro del Parlamento, relajando y viendo fútbol. Total, que se montó el circo.

Miedo e ignorancia para una sociedad sin rumbo

Alguien dijo que “Grecia es un laboratorio de las políticas de austeridad”. Pero no. Es un circo. Un puto circo. Donde el domador – llámese BCE, FMI, EEUU, UE o cualquier otro nombre bajo el que se auspician “los mercados”-, elegantemente vestido cual cofrador del frac, somete al león con su látigo. La fiera – el contribuyente, clase media-baja, el proletario, África, Ámerica, un país subdesarrollado -, encerrada entre barrotes, condenada a la pantomima vespertina de saltar a través de un aro a cambio de comida, para pasar enjaulado el resto del día. Y mientras tanto, los espectadores – mundo desarrollado, países ricos, tu tío Gilito-, atónitos, observan el espectáculo con espectación, cómodamente alojados en sus asientos.

Esta vez, sin embargo, ni el espectador sentado en la última fila de las gradas del circo parece estar en lugar seguro. El mundo se tambalea. Puedes desentenderte del tema. Puedes creer lo que te cuenten las noticias. Que los sucesivos y progresivos recortes sociales en salud, educación, medioambiente o las subidas de impuestos darán con la solución. Puedes seguir soñando. Pero no me preguntes por qué me movilizo; mejor pregúntate por qué no lo haces tú.

Así, por el momento y desde Grecia, seguiremos pasándolo pipa*.

Pipa: escrito en griego πίπα, acto del sexo oral en el hombre; mamada.

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