Otro ritmo es posible

La naturaleza es magia. Detrás de cada paisaje se esconde algo más que no todos sabemos descifrar, más allá de lo que nuestros ojos alcanzan a ver. Si para la mayoría un bosque sólo encierra rodales de árboles habitados por animales, o un desierto tan sólo es arena moldeada por los caprichos del viento, para algunos esconden historias, fábulas y leyendas dignas de ser contadas.

Música y naturaleza

Me pregunto cuántos de ustedes saben qué aspecto tiene el fugaz y eléctrico martín pescador volando sobre el agua, cómo es el canto de las aves nocturnas en el misterio y solemnidad de las umbrías vegetales, o si han tenido la fortuna de vivir en plena naturaleza, el mejor escenario donde disfrutar de los  inextinguibles compases de la más bella sinfonía que su asombrosa orquesta pueda ofrecer al oído humano.

La naturaleza es magia, y no pocos compositores, inspirados por ella, volcaron su pasión y dedicación en describir la naturaleza a través de la música. El gorjeo de los pájaros, el zumbar de las abejas, el rumor del mar, el quejido del viento, los misterios y murmullos del bosque, el olor a tierra mojada, el amanecer, el atardecer, las tormentas de verano, el frío invernal, la eclosión de vida en primavera… son sensaciones y sonidos que han sido fuente de inspiración y plasmados en innumerables partituras. ¿Quién no recuerda imágenes del lobo ibérico o el águila imperial al escuchar la popular sintonía de la serie televisiva El Hombre y la Tierra creada por el compositor aragonés Antón García Abril? ¿Quién no conoce Las cuatro estaciones de Vivaldi?

Desgraciadamente, la sociedad actual – y más ahora víctima de una crisis que lo invade todo- no entiende de tiempo para la vida. Contaminamos el aire  que respiramos y el agua que bebemos, los bosques son reemplazados por cemento y ladrillo. Vivimos acelerados e incapaces de digerir los cambios sociales, ecológicos y tecnológicos producidos en los últimos decenios. Ante este escenario, donde el progreso se mide por el Producto Interior Bruto (PIB), la música, como la conservación de la naturaleza, son vistos por muchos como un lujo, una excentricidad de unos pocos iluminados.

WWF Greece / monitoreo rapaces diurnas

¿Puede la música  mejorar la vida? ¿Pueden los músicos transformar el mundo?

La naturaleza supone una partitura de infinita sabiduría, y su música, la fuente de inspiración que nos alimenta física y espiritualmente. Quizá la música en sí misma no incremente el PIB, pero éste tampoco representa el bienestar y riqueza de la población de un país. ¿No sería más correcto sustituir el PIB por el FIB (Felicidad Interior Bruta)?

Es importante que aquellos que defendemos valores como la cultura y la educación a través de la música, o como la conservación y el respeto por la naturaleza, nos percibamos como impulsores de propuestas serias, capaces de crear un impacto positivo en la sociedad, empezando por la gente que nos rodea, de manera que mejore de forma significativa lo presente.

Otro ritmo es posible, acompañado de esperanza e ilusión para afrontar las incertidumbres presentes como una gran oportunidad de reinventarnos y hacer posible lo que hasta ahora nos han hecho creer que era solo una ilusión. Y lo mejor de todo: tenemos la música de nuestro lado.

Música y naturaleza

The Travelling Heart

Dedicated to my EVS friends

Have you ever taken the metro from Syntagma Square to the airport in Athens? It takes long. Long enough to go back in time through memories and have a deep reflection about the days I spent amongst a group of extraodinary people…

Syntagma Square

Man is the main problem himself. We’ve modified the Planet in pursuiting development and a better standard of living. Capitalism has globalised residues, air pollution or degradation of ecosystems to planetary scale presenting environmental problems such as desertification, climate change or water shortage that threaten the survival of millions of people. Even worse, we’ve lost our capacity of reflection and criticism. It is not just a financial crisis, but a crisis of values, a crisis of the occidental life style. We live in a markets’ society, where everything is worth a price in terms of economy, beyond its real value. At present Europe is, but is not what once we dreamed it should be about.

And still, I do believe in a truly human society, driven by the values of trust, solidarity and mutual respect between cultures and nations. Amongst them, there is a group of ordinary people with extraodinary abilities and huge hearts, promoting cooperation, encouraging participation, fighting for human rights, preserving nature, contributing to the well-being of society as a whole. Their work, so many times hardly recognized, cannot be measured in terms of economic return and however they don’t give up, becoming the active participants in change that society needs. They are called volunteers

…Volunteers. Men and women. Several generations. Different accents and languages, from different countries and backgrounds, but identical purposes in defending dignity, democracy and freedom for a better and sustanaible world, out of free will and in a spirit of solidarity, without expectation of material reward.

dedicated to my EVS friends

Again, I met this people in Athens. And again, I left the city with my heart on one hand, and a handful of good reasons to believe there is space for hope.

For these and many more, let me say THANK YOU for your support, for the work you are carrying out, for the role you are playing, for being who you are. No matter the reason that brought you to this point, thank you.

We are the energy that makes the world move. We are volunteers.

*EVS=European Volunteer Service

The European Voluntary Service (EVS) provides young people with the unique chance to express their personal commitment through unpaid and full-time voluntary activities in a foreign country within or outside the EU. In this way, it seeks to develop solidarity, mutual understanding and tolerance among young people, thus contributing to reinforcing social cohesion in the European Union and to promoting young people’s active citizenship. Further info here

Belo Monte: represas y represalias

A pesar de las numerosas demandas contra Belo Monte aún existentes, las obras e intervenciones en el río Xingú, relacionadas con la construcción de la que se será la tercera presa hidroeléctrica del mundo, siguen su curso.

Como ya relatara en la anterior entrada ¡Stop Belo Monte!, la construcción de la presa provocará la destrucción de la selva y del río Xingú, hogar de distintos pueblos indígenas, como los kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis o parakanãs.

Greenpeace ha sido la primera organización en publicar instantáneas aéreas de los trabajos del proyecto hidroeléctrico brasileño, desde los comienzos de las obras el pasado enero.

@Greenpeace

@Greenpeace

Si la destrucción de las selvas no logra acabar con las comunidades indígenas, la afluencia de inmigrantes a la zona durante la construcción de la presa puede significar el contagio de enfermedades a estos indígenas, poniendo en riesgo sus vidas. Cuando no la violencia. Por el momento, ya se han sucedido graves episodios de represiones policiales contra huelguistas, empleados de la Planta Hidroeléctrica de Belo Monte, que exigen mejoras en la calidad del agua y la comida, transporte decente, formación para empleados o seguros de salud.

Enlaces de interés:

Survival por los pueblos indígenas

Otramerica otra América es posible

Mi fiesta nacional griega (en comisaría)

Con la irrupción de la crisis sistémica actual ya estamos viendo y viviendo la tragedia de varios países al borde de la bancarrota, ausencia de voluntad política y relanzamientos ficticios del cada cual para sí.  En un contexto de aumento del paro masivo, los recortes sustanciales en materia social y los continuos ataques a los derechos fundamentales parecen ser la única medida adoptada por los gobiernos de la UE, quienes se limitan a poner cada vez más dinero público al servicio de banqueros y especuladores.

Grecia es uno de los países que con mayor crueldad está sufriendo los efectos de nuestro sistema neoliberal. Grecia es también el país donde actualmente vivo, y el lugar donde dos amigas y yo mismo fuimos arrestados cuando nos disponíamos a pasar el domingo en la ciudad de Alejandrópolis. Para que entendáis la gravedad del asunto, debo primero poneros en antecedentes de lo que aquí está aconteciendo:

No sólo se trata de que en Grecia los salarios  del sector público se hayan reducido entre el 40 y el 70% (algo menos en el sector privado), que uno de cada dos jóvenes esté desempleado y el paro sobrepase el 25%, o que el nuevo asalariado cobre únicamente 417 euros o los nuevos pensionistas 320 euros. La clase media de este país está prácticamente arruinada, la desnutrición hace estragos entre los niños de primaria y el hambre asoma incluso en barrios de grandes ciudades.

Alejandrópolis es la capital de Tracia, en la región de Evros. Nada tiene que ver este rinconcito del mediterráneo con las archiconocidas ciudades griegas de Salónica o Atenas, o las turísticas islas de Corfú, Mykonos o Creta. Evros es una región eminentemente rural, poco industrializada, de corte muy conservador y el límite político fronterizo con Turquía, de lo que deriva la extrema militarización de esta región.

El pasado día 25, dos amigas de nacionalidad alemana y española y yo mismo decidimos dejar el pueblecito en el que vivimos, en el corazón del Parque Nacional Dadia-Lefkimi-Soufli, donde trabajamos dentro del marco del Servicio Europeo de Voluntariado para una organización ambiental internacional, para pasar el día en la ciudad. Grecia celebraba su fiesta nacional, evento anual que conmemora el alzamiento de 1821 en que se libraron del yugo turco, y en el que militares y niños (menuda mezcla, churras con merinas) desfilan por las calles de las principales ciudades de Grecia.

Eran aproximadamente las once  de la mañana cuando nos encontramos con otro amigo que vive en la ciudad, en la cafetería cercana a su librería. Un café después, apenas tuvimos que andar unos metros hasta la avenida principal donde la celebración del día nacional iba a tener lugar. Lo primero que me sorprendió fue la gran cantidad de policía desplegada por las calles adyacentes a la avenida principal. Y en número casi mayor a la policía uniformada, policías de incógnito – se les reconoce a leguas- por todas partes.

Y hasta aquí puedo leer. Todavía faltaría media hora para el comienzo del desfile, cuando un policía nos pidió los documentos de identidad y se largó con ellos sin mediar palabra. Más policías disfrazados de calle llegaron hasta nosotros para arrancarnos de entre la multitud en las aceras y ponernos en el medio de la avenida principal. Ignorante de mí, aún pensaba que aquello era un control rutinario, cuando escuché los gritos de mi compañero forcejeando con varios policías que intentaban llevárselo por la fuerza. No daba crédito a lo que estaba sucediendo, cuando un policía me agarró por el abrazo y me dijo que moviera en dirección a una furgoneta de la policía. Pensé: “¿Me están arrestando? ¿Realmente está sucediendo esto?”. En ese mismo instante, presa del pánico y los nervios, comenzé a gritar que por qué, que era un turista y  voluntario europeo y rechacé la sugerente invitación del policía. Recuerdo de aquel momento cómo varias personas de entre 50 o 60 años de edad que aguardaban al comienzo del desfile saltaron al asfalto encarando a la policía, tratando de evitar nuestra detención, mientras varias decenas de policías se colocaban los cascos y empuñaban los escudos para… para qué, ¿para contener a 3 jóvenes turistas europeos? En aquel momento, varios policías me agarraron y me forzaron a entrar en la furgoneta policial. Mis compañeras, en un estado de incredulidad y estupefacción total, también fueron conducidas a dependencias policiales.

La doctrina del shock continuó en comisaría. Nadie nos explicó porqué fuimos arrestados. Durante el registro – ¡dos horas después de habernos detenido!- pasé de sospechoso de intentar atentar contra el gobierno, a convertirme en supuesto traficante de drogas por llevar mis pastillas de la alergia, e inmediatamente espía internacional por el billete de autobús que delataba mi visita a la ciudad turca de Estambul. Lo absurdo de la situación fue total cuando uno de “los hombres de Paco”, el matón, el poli malo, se quitó la corbata, remangó las mangas de su camisa y se sentó en frente de nosotros mirándonos fijamente a los ojos, en un intento de acojonar al personal. Cuarenta metros cuadrados de salas llenas de clichés y estereotipos, donde también se encontraban el poli bueno (su gesto facial parecía reconocer la estupidez de habernos detenido), la inspectora gruñona que siempre se levanta con el pie izquierdo gritándonos en griego, como si así pudiéramos entenderla, o el poli tontorrón que hacía bromitas sobre fútbol, como si el Madrid o el Barcelona me fueran a hacer olvidar que de un plumazo barrieron mis derechos.

La noticia de nuestro arresto corrió como la pólvora, y mientras pasamos las horas retenidos en comisaría, pudimos escuchar los gritos de decenas de personas que se agolpaban en las inmediaciones en protesta por nuestra detención.

En mi opinión el arresto no estuvo exento de irregularidades: intentaron interrogarnos de manera extra-oficial, sugiriendo de forma poco cortés que firmáramos un papel en el que éramos acusados de llevar con nosotros objetos peligrosos que lanzar a los políticos – en mi caso una cámara de fotos y un botellín de agua, desafortunadamente mi compañero portaba consigo un arma de destrucción masiva: una naranja- y querer reventar la manifestación, mintiéndonos sobre el contenido de dicho documento para que firmáramos. Por supuesto, nos negamos a declarar y firmar dicho documento – del cual no entendíamos ni una sola palabra- sin la presencia de un traductor oficial y un abogado, un derecho de todo acusado que pareció irritar a alguno de los policías presentes en la sala, que comenzó a maldecir a los dioses griegos.

Finalmente apareció “Paco”, el jefe de la comisaría, con la amiga de la prima del hermano de uno de los policías, una joven que pasó su año universitario de Erasmus en España, para hacer las veces de traductora. Nuevamente, “Paco” nos instó a firmar un papel en el que declarábamos que éramos parte de un movimiento que pretendía ¡manifestarse! en contra del gobierno. Tampoco era el caso, aunque ¿ahora también está prohibido manifestarse? ¿Cuál será el siguiente paso, el estado de emergencia permanente? ¿Estamos volviendo a la Edad Media? Nuevamente nos negamos a firmar ningún papel, tras lo cual preguntamos insistentemente por qué nos habían detenido, e insistimos en declarar ante un traductor y un abogado de oficio. Minutos después estábamos en la calle, libres de cargos. Curiosamente, el desfile ya había terminado.

Los medios de comunicación locales describieron el asunto como arrestos preventivos para evitar sucesos mayores, sin profundizar en el asunto ni explicar quiénes fueron los detenidos.

El desfile se celebró ante la atenta vigilancia de cientos de policías venidos de toda la región de Evros. Según leí en los medios, los padres aplaudían al paso de sus niños desfilando entre militares, mientras miles de ciudadanos proferían gritos en contra del gobierno griego, el FMI y la UE. También hubo manifestantes armados con pancartas. Ninguno de ellos fue detenido.

@alexpolisonline

Del shock y la conmoción a la que mercados y gobiernos nos someten, surgen miedos inaprensibles para la mayor parte de la la gente y sectores de la sociedad. El sistema actual que nos domina no quiere ciudadanos implicados ni actores capaces de reaccionar ni de movilizarse ante la injusticia; sólo quiere espectadores impasibles, gregarizados y obedientes. Mi detención, “arresto preventivo para evitar males mayores” como así lo llamaron, es una declaración total de intenciones de aquellos que nos gobiernan.

Algunos me dirán que la próxima vez mejor será que me quede en casa; otros que fue un suceso desafortunado, que estaba en el lugar inadecuado en el momento incorrecto. Yo creo lo contrario. La lucha por nuestros derechos y por un mundo más justo y solidario está en la calle. Quedarse sentado en el sofá de casa, criticando y diagnosticando los males de la sociedad, embebidos en el placebo del fútbol y demás basura televisiva, aferrándonos al individualismo y a nuestro nivel de vida sin pensar en los demás, no hace sino fortalecer ese miedo que nos hunde en la agonía. Esta vez me tocó a mí, un turista en Alejandrópolis, potencialmente peligroso, quizá por tener el pelo largo y llevar consigo una mochila. ¿Y si tú eres el siguiente? Todavía reside en mí un sentimiento de frustración, impotencia y soledad como nunca antes había experimentado. Me sentiría mejor si la organización para la que trabajo hubiera expresado un poco más de afecto, temerosos y más preocupados por posibles represalias policiales.

Esta es la historia de mi particular fiesta nacional griega. Esta es la historia del día que despertó mi conciencia.

PD: Como bien apuntara un viejo amigo mío: “Normal que te hayan pillado. Ellos no saben si tienes visión laser o escupes fuego o cualquier cosa por el estilo. Y esta claro que ante una duda semejante un tío mirando es un peligro en potencia. Menos mal que no gobiernan los Mercados, que sino…”

50 años de éxitos

WWF celebra en 2012 su 50 aniversario, 50 años de duro esfuerzo focalizado en la preservación de la biodiversidad, protegiendo hábitats y sus especies, para lograr un desarrollo sostenible en todo el planeta.

WWF (World Wildlife Fund, Fundación para la conservación de la naturaleza) comenzó como un pequeño grupo de entusiastas comprometidos con el medio ambiente. 50 años después, se ha convertido en una de las organizaciones de conservación de la naturaleza más importantes del mundo. WWF está presente en más de 100 países y cuenta con el apoyo de cinco millones de personas de los 5 continentes.

WWF trabaja por un planeta vivo y su misión es detener la degradación ambiental de la Tierra y construir un futuro en el que el ser humano viva en armonía con la naturaleza:

– Conservando la diversidad biológica mundial
– Asegurando que el uso de los recursos naturales renovables sea sostenible
– Promoviendo la reducción de la contaminación y el consumo desmedido

Cómo nace WWF en España

En noviembre de 1968 un grupo de personas preocupadas por el cuidado de la naturaleza en nuestro país plantaban la semilla de lo que más tarde se convertiría en la sección española de WWF.

En sus orígenes se llamó Asociación para la Defensa de la Naturaleza, más conocida como ADENA y, posteriormente, nos unimos a la red WWF, pasándonos a llamar primero Adena/WWF y finalmente, desde 2009, WWF, el nombre que adoptamos en la actualidad.

Este video resume nuestro trabajo diario, así como los principales desafíos y objetivos de la organización.

Más información: http://www.wwf.es/

La lógica del caracol

“El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética”.

Ivan Illich

No es posible crecer ilimitadamente en un planeta finito

Almogávares en Grecia (1ª parte)

Aragonés en Grecia, hastiado de la corrupción del sistema pero también de la indolencia del mundo desarrollado. Colmaban ya mi paciencia las declaraciones de un político español hace unos días, subrayando que “No se puede comparar España con Grecia. Aquí somos serios”. El caso es que entre tanto Juego de tronos, donde los políticos venden los gobiernos al mejor postor, las fuerzas policiales ya no se sabe a quién defienden, y el ciudadano, sumido en una mezcla de indignación, resignación, temor,  rabia o impotencia, o todos a la vez, opta por el individualismo y el “sálvese quien pueda”, recordaba aquel “¡Dispierta Fierro!”, grito de guerra de las compañías almogávares, en un intento desesperado de mi subconsciente por gritar “¡Despierta pueblo!”.

Al menos, la de los almogávares es una buena historia digna de contar.

Los almogávares fueron unas tropas de choque de la Corona de Aragón. En sus inicios, a mediados del siglo XII, los almogávares provenían principalmente de la zona del sistema ibérico turolense y los valles pirenaicos. Eran pastores que, imposibilitados de utilizar los pastos de los valles ocupados por los árabes, realizaban veloces incursiones en territorio enemigo para saquear y no morir de hambre. Con el paso del tiempo, estos montañeses se especializaron en el arte de la guerra, olvidando su pasado ganadero.

Un testimonio de Jerónimo Zurita en sus Anales de Aragón sitúa a los almogávares en época de Alfonso I de Aragón reforzando hacia 1105-1110 la fortaleza de El Castellar con vistas a la conquista de Zaragoza: “De allí fue discurriendo más adelante y tomó el lugar de Tahuste junto a las riberas de Ebro; el cual se ganó por la valentía y grande esfuerzo de don Bachalla. Y poco después comenzó a poner gente plática en la guerra y muy ejercitada en ella, que llamaban almogávares, en el Castellar para que estuviesen en frontera contra los moros de Zaragoza”.

Con el avance de los cristianos al sur, los primeros almogávares participaron en las conquistas de Valencia, Mallorca o Sicilia entre otros, pasando a servir de forma permanente a los monarcas aragoneses.

"Los almogávares", lienzo de Fortuny. 1856

Los almogávares, tal como describiera Bernant Desclot en su crónica “Libro del Rey Pedro de Aragón y de sus antecesores pasados”, eran gentes que vivían para el arte de la guerra. No vivían en ciudades, sino en las montañas y los bosques. Penetraban en territorio enemigo saqueando y matando con crueldad sin dejar enemigo. Soportaban condiciones durísimas, durmiendo incluso en el suelo, padeciendo grandes miserias y sufriendo jornadas sin más alimento que lo que pudieran traer consigo en la panetera del cinto. Fuera invierno o verano, su vestimenta se reducía a una camisa corta, ropillas de pieles y unas calzas y antiparas de cuero y abarcas en los pies. No había imposible para estos  guerreros de cuerpos endurecidos bajo el sol más riguroso y el rigor de la escarcha.

Su estrategia en la guerra se basaba en causar temor y espanto en el enemigo. Feroces y rápidos, iban armados tan sólo con una lanza corta arrojadiza, varios dardos y un coltell (mezcla de puñal y cuchillo carnicero). Gustaban de combatir a pie en y orden abierto, ya fuera contra ejércitos de a pie o caballería. Su aspecto fiero se veía acrecentado a costa de golpear las armas contra las piedas hasta ser envueltos en una nube de chispas, al tiempo que gritaban “Aragón, Aragón” y el legendario grito de guerra “Dispierta Fierro”, momento en que entraban en combate bajo la señera cuatribarrada de la corona aragonesa.

Cortel

Vestimenta y armas de los almogávares

El caso es que tras combatir en la Reconquista y en el sur de la península Itálica, los almogávares se lanzaron a Oriente, cuando los griegos, impotentes para contener la amenaza de los turcos contra el imperio bizantino, pidieron el auxilio de la corona de Aragón, quien envió sus temibles Compañías Catalanas, integradas por aragoneses, catalanes y sicilianos.

El desembarco de los almogávares en Constantinopla supuso no solo la expulsión de los turcos de tierras bizantinas, sino también la invasión de Grecia, donde se asentaron los aragoneses durante varias generaciones.

Dispierta Ferro. @BlackWolfStudio

Continuará…

Que es gente que nació para la guerra
Dispuesta contra el miedo y la fatiga
Gente que más en su teson se aferra
Cuanto es más arduoso el trance que la obliga
Pues ni la misma muerte les aterra
Teniendola en la lucha por amiga
Que a verla sin cesar acostumbrados
La afrontan sin temores…

Estracto del poema “Los Almogávares”.  J. Justo Uguet